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31 de agosto de 2020

Al Acueducto de Tarragona en solitario adaptándome a la ebike.

 


Después de realizar ayer la ruta hasta Santes Creus, y dado que tardaré unos días en volver a poder salir, me hacía ilusión hoy hacer otra de las míticas salidas Rocsbikers, acercarme al Acueducto de Tarragona.

Después de conversar con Cristóbal y comprobar los cambios que se hicieron a esa ruta desde que yo la hacía hace 3 años, decido coger el nuevo track, más rápido y con menos desnivel y probar un pequeño tramo que Cristóbal me dibujó en el track y a ver qué tal era.

Inicio la salida a las 7:00 de la mañana y aunque me encuentro algo cansado, después de los 67 km del día anterior y mi baja forma todavía, salgo a mi aventurilla personal en solitario bien contento, con la ebike sé que todo será más fácil, aunque tengo claro que si no pedaleo la ebike no funciona, por lo que la paliza ahí estará.

La ruta empieza suave, mucha carretera y caminos asfaltados para poder recortar tiempo al ir tan lejos, está bien pensada pero se me hacen aburridos esos primeros 14 o 15 kms. Luego todo empieza a ser más divertido, me adentro en la montaña y eso ya es otra cosa, al ir solo, rápido y poco acostumbrado me despisto y me equivoco del track algunas veces, nada importante, unos pocos metros y me doy la vuelta. En algún tramo me encuentro árboles caídos, pero lo puedo bordear y subsanar.

Un pequeño incidente en un cruce hace que al mirar el GPS y querer cambiar la trayectoria al camino correcto me produce que pierda la estabilidad y me caiga, el resultado son dos buenas heridas a la altura de la rodilla y que se me rompe la mitad de la maneta del accionamiento del sillín, una pena, la bici tiene poco más de una semana, pero no pasa nada, un poco más incómodo pero aún es utilizable. Me limpio la herida con el agua del bidón, veo que puedo continuar bien y sigo a lo mío.

Al llegar al tramo dibujado por Cristóbal compruebo que ese camino que existía en el pasado y sale en algunos mapas es inexistente, se ha convertido en un campo de maleza donde es imposible avanzar, me doy media vuelta y rodeo unos 200 mts por carretera hasta enlazar el track de nuevo.

Ya casi estoy llegando a Els Pallaresos, para mi uno de los paraísos bikers, por sus senderos disfrutones típicos dels Boscos de Tarragona, y allí empiezo a disfrutar de verdad de la ruta y a recordar el por qué me gusta éste deporte.

Llego bien al Acueducto, foto de rigor y me dirijo a la fuente para llenar el bidón, pero . .. sorpresa . ..  por el tema del COVID han cerrado la fuente y no puedo reponer el bidón, algo que no tenía previsto y que me puede hacer pagar cara la vuelta, descanso un rato, contesto mensajes y pienso que hacer.

Mientras estuve parado recordé que Cristóbal me comentó que tuviera cuidado en un tramo de la vuelta, dado que incluso sin lluvias estaba embarrado normalmente y en algún punto de la riera de Gaià con mucha agua, y cómo no tenía ganas de volver a limpiar de barro la ebike, además de que en lugar de una vuelta rápida prefería una vuelta de las que disfrutas y quedan en la memoria, decido realizar la vuelta con mi track de hacía 3 años que recordaba muy bueno. Cambio el track y empiezo la vuelta.

Aixxxx, esos senderos maravillosos, algunos con demasiadas piedras típicas de la zona y otros más rápidos y agradables. La zona es un lujo aun teniendo tramos muy pedregosos con cierto peligro. Me encanta volver a disfrutar de esos caminos que ya tenía olvidados, en algunos momentos me olvido del cansancio de las piernas y me dejo llevar por los sentidos, por la soledad en plena naturaleza y todo lo que rodea ese entorno .

Y todo es perfecto hasta que en un punto concreto y característico veo que el track se cruza la ida con la vuelta, y en lugar de parame a mirar bien que camino debía elegir, me tiro por la derecha pues recuerdo ese tramo y sigo por allí . .. hasta después de unos 5 kms comprobar que estoy de nuevo en Els Pallaresos camino del Acueducto otra vez. Buff, está claro que hacía demasiado no pasaba por ahí, en el cruce comentado cogí por error el camino de ida de esa ruta en lugar de seguir la vuelta, por lo que me toca volver esos 5 kms de nuevo, con sus respectivas subidas.

Aquí veo que la cosa se me complica, llevo poco con la ebike y no tengo claro los límites de la batería pero veo que le queda menos de la mitad y llegaré muy justo después del error en ese tramo y en otro que cometeré más adelante que hice algo más de otro kilómetro de subida que no tocaba, tengo claro que he de dosificar y pedalear más duro para poder llegar bien. Por suerte me encuentro una fuente en un parque y puedo coger agua.

Vuelvo a mis senderos y sin darme cuenta me encuentro con un payés rodeado de patos, ocas y gallinas y de pronto me desaparece el camino, pero el track me dice que voy por el camino correcto. Un poco maleducado el payés me abronca diciéndome que ese camino está cerrado hace años y que no se puede pasar, le pido disculpas y me vuelvo para buscar una alternativa mientras sigo escuchando sus gritos sin sentido, pues tampoco le había molestado tanto ya que iba despacio e incluso paré al ver los animales.

Volviendo camino atrás cojo otro camino que al final me enlaza con el track otra vez, a partir de ahí bajo la potencia de la batería al mínimo para que me dure más a costa de tener que poner más fuerza a los pedales y la verdad es que ya no me queda mucha.

Llego a Ardenyà bastante cansado, vuelvo a repostar agua en la fuente que también funciona y sigo mi camino hasta por fin ya llegar a casa después de 5 horas desde que salí, de las cuales han sido 4 horas en movimiento.

Total, al final una salida disfrutona para irme adaptando a la ebike, con alguna herida de guerra en el camino, pero muy contento y satisfecho.

Parece que ahora sí, las rutas Dakota están volviendo a ser lo que eran y recupero ese espíritu aventurero que me caracterizaba.

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